Gandiaga: convenciones y eventos

CENTRO DE CONVENCIONES
Arantzazu dispone de un centro de reuniones y eventos, el Edificio Gandiaga Topagunea a 100 m. del hotel.

Bono regalo

BONO REGALO
Te ofrecemos la posibilidad de regalar una estancia en nuestro hotel.
Infórmate aquí.

Arantzazu

INICIO

Un día un pastor llamado Rodrigo de Baltzategi se alejó de su rebaño al escuchar un tintineo de un cencerro que venía del bosque. Pensó que podía ser una de sus ovejas y sin embargo se encontró en un espino una imagen de la Virgen con un cencerro que sonaba con el movimiento del viento. Así se inicia la historia de Arantzazu. Este encuentro que se produjo en 1468 y podía resultar meramente anecdótico, fue el principio de un larga historia que aun hoy sigue viva.

Aquella imagen de la Virgen recibió el nombre según la leyenda de Arantzazu, porque el pastor al hallarla, exclamó en euskera: "Arantzan zu" (tú en el espino). Desde entonces y antes incluso de que llegará alguna orden religiosa a un lugar en pleno barranco, los lugareños iniciaron su devoción por la imagen de la Virgen. A ella se ligó la mejora de las cosechas que durantes años no habían sido buenas, así como la llegada de la paz entre oñazinos y gamboinos. Arantzazu nació del pueblo.

LOS FRANCISCANOS

Fueron después diversas ordenes religiosas muy en auge en aquel momento, las que se acercaron a guardar la imagen de la Virgen. Sin embargo, las extremas condiciones de lugar hicieron que muchas desistieran. Los franciscanos en cambio fueron los que más tiempo permanecieron en el lugar pero no por ello pudo evitarse la disputa entre su orden y otras por asumir la custodia de un lugar al que acudían cada vez más devotos. Tuvo que intervenir el mismo Vaticano para fallar en favor de los franciscanos en 1501.

Desde los inicios, los franciscanos dado su carácter de orden mendicante y humilde y conocedores del origen de Arantzazu, se acercaron al pueblo, fundamentalmente rural y para ello aprovecharon el euskera, lengua de comunicación preponderante. De ese acercamiento pasaron a ser no sólo grandes conocedores, sino también defensores de la lengua, especialmente en los momentos más duros del franquismo.

La historia de Arantzazu es la de un lugar en reconstrucción y adaptación permanente. Por un lado, los tres incendios que ha sufrido, el último de ellos provocado por el bando liberal, han obligado a los franciscanos y al pueblo, a reconstruirla con el sudor y la aportación de todos. Y por otro lado, el compromiso de los franciscanos por permanecer fieles a su servicio a la comunidad, les ha animado a adaptarse a los cambios sociales y culturales de cada momento.

EL SIGLO XX

De sus más de cinco siglos, el XX es el más esplendoroso. Especialmente a partir de la posguerra, Arantzazu es el principal referente cristiano del pueblo vasco. Miles de personas peregrinan a pie y en los rudimentarios sistemas de transporte para adorar a la Virgen. El camino que ya iniciara el propio San Ignacio de Loyola en la que fue su primera salida una vez producida su conversión, caminando hasta Arantzazu, fue imitada por millones de personas de todas las edades, especialmente en el siglo XX.

Es a partir de 1954 cuando se inicia la construcción de la nueva basílica de Arantzazu y con ello uno de los mejores capítulos de su historia pero también de los más complicados. Su construcción refleja nuevamente el interés franciscano por la adaptación a los tiempos y la ligazón con el pueblo. Por un lado, apostando por una basílica claramente rompedora, si se toma en cuenta que es una momento previo aun al concilio Vaticano II. Y por otro lado porque nuevamente los franciscanos tuvieron que echarse a recorrer calles, plazas, casas y caseríos para recaudar el dinero suficiente para sufragar la obra. Por si ello supusiera poca complicación, el carácter marcadamente vanguardista de la obra y de sus artistas, no recibió el visto de buena parte de la Iglesia del momento, dificultando su construcción e incluso paralizando la obra escultórica de Jorge Oteiza. Pasarían nada menos que 14 años para que ésta finalmente fuese colocada y los 14 apóstoles y la Piedad pasarán no sólo a ser una de las obras cumbre del propio escultor sino de la escultura del siglo XX.

Pero además de él, la nueva basílica ha pasado ser considerada una de la principales obras de la arquitectura religiosa del siglo XX al ser una obra en la que participaron artistas que hoy han pasado a ser referentes del arte como: Saenz de Oiza, Chillida, Muñoz, Basterretxea y el propio Oteiza.

EL EUSKERA

Pero además de ello, Arantzazu también ha sido un referente en la segunda mitad del siglo XX por su compromiso en la defensa y promoción del euskera. Franciscanos de la talla de Villasante o Gandiaga, sólo eran la punta de lanza de un profundo compromiso que todos ellos mantuvieron y mantienen con esta lengua. Así la decisión de la academia de la lengua vasca Euskaltzaindia de apostar por el euskera batua tomada en Arantzazu supuso un antes y un después, más allá de lo lingüístico.

Fue así como los franciscanos llegaron al año 2001, 500 aniversario de su presencia en Arantzazu. En ese momento tuvieron la visión de no sólo conmemorar el pasado, sino asumir el reto de comprometerse con el futuro, con un claro objetivo: establecer las bases para que el legado de Arantzazu no se perdiera y el lugar siguiera siendo útil para la sociedad.

RENOVACIÓN

Una vez más, su adaptación a los tiempos les permitió reconocer el nuevo papel de la fe en la sociedad actual y el profundo descenso de las vocaciones que al igual que otras, su propia orden tenía. Pero lejos de encerrarse en su pasado, los franciscanos han apostado por abrir el Santuario al diálogo entre la fe, la cultura y la naturaleza; entre creyentes y no creyentes para seguir haciendo de Arantzazu un lugar de encuentro entre diferentes, un lugar donde la persona sea el centro más allá de las creencias; o en sus propias palabras, "un lugar para personas que buscan".

Para colaborar en esa eterna búsqueda del ser humano por llenar su vacío existencial tan bien reflejado por Oteiza en unos apóstoles que se muestran vaciados de piedra en su interior, Arantzazu ha creado nuevos espacios como Gandiaga Topagunea, un edificio sobre las base del antiguo seminario que hoy acoge un centro de encuentros y reuniones; el centro por la paz Baketik o la sede de la fundación Naturgintza; y que para el futuro cercano acogerá el centro de interpretación de la naturaleza del parque natural de Aizkorri Aratz o un moderno centro de innovación humanista. O el edificio Misterio, una sencilla construcción de nueva planta, austera en lo arquitectónico pero con un gran contenido conceptual y que se abre a todas las personas que visitan Arantzazu como el espacio donde el silencio y la naturaleza, permitan a cada personas reflexionar sobre su existencia y buscar en el misterio de la vida.

Por todo ello Arantzazu sigue siendo un patrimonio vivo, una huella emocional en movimiento. Arantzazu es más de lo que crees.





ULTIMAS ENTRADAS DEL BLOG

Ver más entradas ...

© HOTEL SANTUARIO DE ARANTZAZU